1. Las ofensas no se cometieron en las páginas del diario, pero ese límite ya no es efectivo en estos tiempos de globalidad digital. Con Internet, las fronteras entre privado y público se difuminan, como también se borran los límites entre personal y profesional. Todo se mezcla, todo cuenta. Nunca había sido tan fácil comunicar, pero no hay que olvidar que el mensaje, una vez lanzado, vuela libre y crece y se transforma, sin que el emisor pueda ya controlarlo.
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    Ninguna broma con el Holocausto

    Manda huevos que uno no pueda usar un medio que claramente está fuera de su ámbito profesional, que pueda usarse como excusa para apartarlo de su trabajo. Se han cubierto de gloria en El País, no me gustaría ser trabajador suyo en estos términos…

     
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Notas

Aquí voy dejando cosas que veo por la web: enlaces, frikadas, recordatorios, vídeos....

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